Vivir, organizarnos y crear juntos
La vida en Las Tunas transcurre a otro ritmo.
Somos un pueblo rural del sur de la provincia de Manabí, asentado frente al mar, donde el día empieza temprano y las distancias se recorren en bicicleta. Aquí no hay tráfico ni prisa: hay playa, olas constantes para el surf, conservación de la vida marina y silvestre, y una calma que se aprende a cuidar.
Las mañanas se reparten entre el trabajo, los oficios, la pesca, el comercio local y los proyectos que cada quien va construyendo. Por las tardes, cuando el sol baja, siempre hay tiempo para entrar al mar, caminar por la playa o encontrarse a comer algo preparado por manos de la comunidad. La gastronomía local —sencilla, fresca y honesta— también es parte de nuestra identidad cotidiana.

Las noches son tranquilas. No existe una vida nocturna ruidosa ni fiestas constantes; lo que hay son celebraciones en casas, cumpleaños, fiestas patronales, encuentros pequeños que fortalecen los vínculos. A veces una banda en vivo en Ayampe, otras simplemente volver a casa, cenar y escuchar el mar. La vida aquí pasa liviana, sin el bullicio de la ciudad, entre gente caminando, bicis, surf y naturaleza.

La comuna: territorio, decisiones y participación
Las Tunas es una comuna ancestral, y eso marca profundamente la forma en que nos organizamos.
Bajo la Constitución del Ecuador, las comunas son propietarias colectivas de su territorio y de sus recursos. La tierra no pertenece al individuo, sino a la comunidad. Es inalienable, indivisible y se administra de manera colectiva.

Cuando alguien decide asentarse aquí, la comuna evalúa y aprueba su incorporación. Este sistema protege el territorio, evita la especulación y refuerza la idea de que la tierra no es mercancía, sino base de la vida comunitaria.
La comuna también tiene autonomía política. Cuenta con un cabildo elegido democráticamente y con la facultad de crear sus propios estatutos y reglamentos internos. Cada 26 de mes se realiza la asamblea comunal: un espacio abierto donde se discuten problemas, se presentan proyectos y se toman decisiones colectivas.

Este modelo, cuando se gestiona con transparencia y participación, permite procesos eficientes, cercanos y de bajo costo. Es un sistema vivo, que puede adaptarse a los tiempos actuales sin perder su raíz ancestral, y que demuestra que la organización comunitaria sigue siendo una herramienta poderosa.
El territorio y sus barrios
La comuna está conformada por los recintos de Puerto Rico, Las Tunas, Las Cabañas y Ayampe. Es un territorio compartido, unido por la historia, la naturaleza y la vida comunitaria.
Desde el recinto Las Tunas —donde vivimos quienes impulsamos este proyecto— se articulan muchas de las iniciativas que hoy están tomando forma. Aquí, además, los barrios cuentan con dirigentes propios que trabajan de manera directa con la comunidad, atendiendo necesidades concretas y fortaleciendo la organización local.

Este nivel de cercanía entre territorio, dirigentes y habitantes hace posible que las ideas se conviertan en acciones reales.
