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06.- Proyecto Habla Bien café

Habla Bien café nació como una respuesta natural a una necesidad concreta: acompañar la vida del skatepark y sostenerlo en el tiempo. Detrás de este proyecto están Coralie y Geo, miembros del colectivo, quienes lo administran y le dan una vibra muy especial. No surgió como un negocio impuesto, sino como un complemento pensado desde la lógica del lugar y de la comunidad.

Desde el inicio, la idea fue clara: la presencia de un café dentro del Parque Las Tunas Ancestral garantiza actividad constante, cuidado del espacio y un flujo continuo de personas. Mientras niñas y niños patinan, otras personas pueden quedarse, observar, conversar o simplemente disfrutar del entorno sin sentirse ajenas al lugar.

Habla Bien café no nació de una sola vez. Su historia tuvo dos etapas, ambas marcadas por el hacer que las cosas sucedan con lo que había y por el empuje colectivo.

La primera versión de Habla Bien ocupó un espacio que, hasta entonces, había servido como bodega para las herramientas y materiales usados durante la construcción del skatepark. Una estructura sencilla, de caña y techo plástico, que una vez terminada la pista fue adaptada para convertirse en café. Desde ahí, Habla Bien funcionó por más de un año, acompañando el día a día del parque, sosteniendo la actividad y demostrando que la idea tenía sentido y futuro.

La segunda etapa llegó cuando se construyó la infraestructura definitiva, ubicada en el lugar que desde el inicio contemplaban los planos. Esta vez, una construcción mixta de ladrillo, cemento y bambú, con acceso a punto de agua y energía eléctrica estable. Su construcción fue una verdadera carrera contra el tiempo: el objetivo era claro, Habla Bien 2.0 debía estar listo antes del Festival Artunas II.

Y se logró. Horas antes del inicio del festival, el espacio quedó habilitado. Durante Artunas II, dos artistas intervinieron su fachada con murales pintados en vivo, convirtiendo al café no solo en un punto de encuentro, sino también en un lienzo abierto y parte activa del festival. Ese momento selló una etapa de trabajo intenso y confirmó que Habla Bien ya no era solo un complemento, sino una pieza central del proyecto.

Ese hito no solo marcó el cierre de una etapa de construcción, sino que ayudó a definir con claridad qué tipo de espacio quería ser Habla Bien y qué valores debía sostener en el tiempo.

Habla Bien no vende bebidas alcohólicas. Esa decisión fue consciente. Permite que el espacio se mantenga familiar, seguro y abierto a todas las edades. Abuelas, madres, padres, jóvenes y visitantes comparten el mismo espacio, cada uno desde su propio ritmo, pero conectados por un punto en común.

El café ofrece alquiler de patinetas, bebidas refrescantes, comida y postres preparados con dedicación, además de una atención cercana que invita a quedarse. Puedes sentarte a tomar un café mientras observas una sesión de skate, un evento cultural o simplemente lees un libro acompañado del sonido del parque y la comunidad en movimiento.

Este proyecto es también un ejemplo de economía circular. El skatepark atrae personas; el café las recibe y las cuida. El café sostiene presencia; el parque mantiene vida. Ambos se fortalecen mutuamente, creando una relación casi simbiótica que beneficia al espacio, a quienes lo administran y a la comunidad en general.

Habla Bien café no existe sin el skatepark, y el skatepark funciona mejor con Habla Bien, juntos, forman un espacio vivo que invita a compartir, permanecer y volver.