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07.- Proyecto Festival Artunas I

Celebrar el arte como acto comunitario

Todo empezó como empiezan muchas cosas en la comunidad: con una minga.

Estábamos los del colectivo limpiando el nuevo skatepark y trabajando juntos en la construcción de una canaleta para manejar el flujo de las aguas lluvias, que estaban erosionando una parte del soporte de la pista. Entre rocas, mallas, cemento y conversación, mientras las manos trabajaban, nació una idea.

Jimmy le comentó a Ari el sueño de traer bandas de Portoviejo y hacer un festival de música y arte en Las Tunas. Ari lo tomó muy en serio. Lo que empezó como una idea lanzada al aire, comenzó a tomar forma ahí mismo, en medio del trabajo colectivo.

Días después se realizó la primera reunión del colectivo para imaginar y planificar lo que sería el primer Festival Artunas. En aquella ocasión nos reunimos los Artuneños: Koko, Geo, Toño, Coralie, Kiko, Ari, Vera, Gaby, Jimmy, Pao y Juan Carlos «el Pez». Se repartieron tareas y responsabilidades: logística, sonido, instrumentos, teatro, bar, dirección del evento, contacto con bandas y artistas, hospedaje y alimentación. Cada detalle fue asumido de forma colectiva, como se hacen las cosas cuando el objetivo es común.

Contamos con el apoyo de Raúl, de la Casa de la Cultura de Portoviejo, quien nos ayudó con los instrumentos y el sistema de sonido necesario para que la música suene como debe sonar. Con planificación, compromiso y muchas ganas, el sueño empezó a volverse real.

Llegó el día del festival y con él el reto de hacer algo que nunca antes había sucedido en Las Tunas: un espacio abierto para compartir arte, música y cultura durante todo un día.

Desde temprano se prepararon los equipos y el sonido. El festival abrió con la pintada del mural principal, realizado por Oswaldo junto a niñas y niños de la comunidad. Al mismo tiempo se activó el micrófono abierto, donde muchas personas se animaron a cantar y recitar libremente. La respuesta fue hermosa y espontánea.

Durante el día se pintaron murales dentro de la pista de skate con pintura adecuada.

Se presentó la obra de teatro de las niñas y niños de la escuela de Ayampe —una reflexión sobre la contaminación, el consumismo y las amenazas al ecosistema—, y se mantuvo activa una feria artesanal que acompañó todo el encuentro.

Hubo presentaciones de payasos, danzas de grupos de chicas y niños de la comunidad, y momentos de aprendizaje compartido, como cuando Damián enseñó a rapear a los niños que estaban presentes, creando desde la palabra y el ritmo.

Con la caída de la noche llegaron los conciertos. La música en vivo tomó el espacio y lo llenó de energía.

Se presentaron Krisis Social, Flaco Man, Skapiros y DJ Menori que cerró la jornada. Fue una noche de encuentro, de celebración y de alegría compartida.

El primer Festival Artunas fue eso: un sueño colectivo hecho realidad. Un día para recordar que el arte, la música y la cultura no son un lujo, sino una forma de encontrarnos, de sanar y de fortalecer comunidad.