Sembrar en comunidad es mucho más que cultivar alimentos. Es un acto de autonomía, de memoria y de futuro. Volver a la tierra como nuestra principal proveedora de alimento y medicina es también volver a una forma de vida más libre, consciente y conectada con lo esencial. Las huertas comunitarias nacen desde esa visión: cuidar la vida desde la raíz, compartiendo y aprendiendo juntos.
Desde sus inicios, el Parque Las Tunas Ancestral ha sido pensado como un espacio que aporta bienestar a la comunidad desde distintas dimensiones. El movimiento del cuerpo a través del deporte —con la pista de skate, el área de calistenia, ping pong y las prácticas de yoga y jiu jitsu—, el encuentro de saberes en el centro cultural y ahora, la relación directa con la tierra, completan una visión integral de salud preventiva, basada en el uso consciente del cuerpo, el conocimiento y la naturaleza.

La implementación de las huertas comunitarias viene a fortalecer este concepto. Tener acceso libre a plantas medicinales y comestibles, cultivadas de forma orgánica y colectiva, no solo garantiza alimento sano, sino también saberes que se transmiten de generación en generación.
El inicio de este proyecto se dio a través de una minga–taller comunitaria facilitada por Javi Bogado y Eli Philips, de Inteligencia Natural, quienes compartieron un taller de siembra ecológica comunitaria y principios de permacultura. Durante la jornada, las personas asistentes aprendimos sobre el manejo adecuado de la tierra, la importancia del riego eficiente y técnicas de reproducción de plantas a partir de esquejes, comprendiendo el proceso completo desde la semilla hasta el fruto.

Luego del espacio teórico, llevamos el aprendizaje a la práctica, trabajando colectivamente dos camas de tierra que hoy dan vida a la huerta comunitaria del parque. Se sembraron plantas medicinales, comestibles y ornamentales como hierba luisa, menta, orégano, sábila, yuca, papaya, plátano, banano, piña, tabaco, cúrcuma, peregrinas, entre muchas otras.
El taller concluyó con el aprendizaje de técnicas de compostaje y reutilización de recursos, aplicando principios de economía circular que permiten cerrar ciclos, reducir desperdicios y devolver nutrientes a la tierra.

Este proyecto marca un punto clave para Las Tunas Ancestral. No es solo una huerta: es el inicio de una vida más consciente en comunidad, una invitación a reconectar con la naturaleza, a compartir saberes y a construir, paso a paso, un territorio basado en la permacultura, el cuidado mutuo y el respeto por la tierra.
Las huertas comunitarias son apenas el comienzo. Vendrán más talleres, más mingas y más espacios de aprendizaje colectivo. Porque cuando sembramos juntos, cosechamos mucho más que alimentos: cultivamos comunidad, autonomía y futuro.
