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05.- Proyecto Pista de Skate

Todo comenzó con una decisión colectiva.

En la asamblea de la comuna se aprobó algo que, tiempo atrás, habría parecido improbable: que en un mismo espacio convivieran una pista de skate, un centro cultural y huertos orgánicos. No como proyectos aislados, sino como partes de una misma visión comunitaria.

No estuvo exento de resistencias. Para algunos, el skate era un deporte ajeno a la cultura rural de Manabí. Otros dudaban de mezclar un skatepark con un centro cultural y huertos. Con el tiempo, el uso compartido del espacio demostró que esa integración no solo era posible, sino más fácil de administrar y sostener.

Esa decisión —mencionada ya en el post del Colectivo: Artunas— marcó el inicio de una historia que transformaría para siempre este lugar.

Con la aprobación comunal llegó el siguiente paso. Ari asumió la tarea de mover las piezas necesarias para que el proyecto dejara de ser una idea y se convirtiera en realidad. Contactó y coordinó la llegada del equipo de Wonders Around the World, quienes serían los encargados del diseño y la construcción del skatepark. Al mismo tiempo, junto con Ryan, impulsaron una campaña de crowdfunding que hizo posible financiar lo que venía.

Mientras tanto, con la llegada de más voluntarios de la comunidad, el colectivo empezó a activarse de manera natural, dando paso a un trabajo en equipo cada vez más sólido. Había que organizar voluntarios, resolver hospedaje, materiales, logística, alimentación, tiempos. Personas de distintos países, culturas y trayectorias empezaban a alinearse con un mismo propósito: construir juntos una pista de skate de nivel mundial en una pequeña comunidad costera de Ecuador.

Las primeras jornadas fueron de minga. Limpieza del terreno, corte de maleza, preparación del espacio. Cuando los voluntarios llegaron a Las Tunas, fueron recibidos con respeto y cariño, conscientes de que lo que estaba por suceder no era solo una obra física, sino un proceso que iba a dejar huella.

Luego vinieron los movimientos de tierra.
El bowl principal empezó a tomar forma. La pista completa comenzó a dibujarse sobre el suelo. Fueron semanas de trabajo intenso, constante y exigente. Se trabajaba todos los días: mañana, tarde, noche y madrugada. Fundir de noche era clave para lograr un mejor acabado del concreto.

Mientras unos preparaban la mezcla, otros la carretillaban hasta la pista.
Los más experimentados recibían el concreto y le daban forma con reglas curvas diseñadas por los propios voluntarios de WAW. Otros paleteaban hasta dejar la superficie lo más lisa posible. Cada tarea importaba. Cada mano sumaba.

El colectivo estuvo presente de muchas formas:
en las mingas, en las fundiciones, apoyando a los voluntarios con más experiencia, facilitando la relación entre la comuna y Wonders Around the World, cocinando, sirviendo, organizando, resolviendo. Todo sucedía en comunidad.

Tras varias semanas de esfuerzo físico y emocional, se culminó la obra más emblemática realizada hasta ese momento por el colectivo, con el apoyo de Wonders Around the World y la Comuna Ancestral Las Tunas.
El proceso cerró de forma natural con días de kayak hacia las islas, pesca, surf, skate y risas compartidas junto al equipo de WAW.

Y llegó el día de la inauguración. Autoridades, comunidad y el naciente colectivo se reunieron para celebrar una obra que no solo requirió diseño y técnica, sino visión, colaboración, profesionalismo, pasión y, sobre todo, corazón.

Cuando llegó el momento de despedir a los voluntarios, las emociones fueron profundas. No era un adiós definitivo, sino un hasta pronto, marcado por la certeza de haber sido parte de algo que ya forma parte de la historia de Las Tunas.


¿Qué vino después de la construcción de la pista de skate?

El skatepark también trajo nuevos procesos. Durante meses se impartieron clases de skate a niños y jóvenes de la comunidad, formando una nueva generación que hoy patina con soltura y confianza.

En paralelo nació Habla Bien Café, un emprendimiento local pensado para acompañar la vida cotidiana del skatepark. Su administración quedó en manos de Geo y Coralie, miembros del colectivo. Sobre este proyecto hablaremos con más detalle en el siguiente post.

Hoy, el skatepark representa un cambio que la comunidad no esperaba, pero que supo recibir. Un cambio gestionado por un grupo de amigos que creyó que era posible y por una comunidad que respondió con resiliencia y capacidad de adaptación al encuentro con otras culturas.

Y este fue solo el comienzo…